EL CINE
El cine, a lo largo de mi vida, ha sido un lugar que he visitado frecuentemente. Cuando era pequeño, se solía ir porque, hasta que volvieras a ver otra vez una película, podían pasar años si no la comprabas en DVD. Hoy en día, no tenemos estos problemas gracias a plataformas digitales como Netflix, MAX, Amazon Prime, etc., que nos permiten ver filmaciones que fueron estrenadas aproximadamente dos meses antes en el cine.
Es por eso que mucha gente ha dejado de ir al cine, porque, en su opinión, si en dos meses las van a estar viendo desde sus casas, ¿qué más les da esperar? En mi opinión, esto es un gran error, porque no hay mejor lugar para adentrarse en una historia que el famoso cine, y en cierta parte, es gracias a su arquitectura.

Lo primero y más obvio a comentar es el diseño acústico: cuando vas al cine es necesario desconectar del exterior, para no tener la más mínima distracción. Es por eso que las salas donde emiten cada película han de estar insonorizadas. Es fascinante ver cómo escuchas un montón de ruido de gente hablando, de palomitas haciéndose, recepcionistas guiando, etc., entras y de repente todo desaparece. Si la gente también fuese respetuosa dentro de la sala, sentirías que solo estás tú y la película.
Para garantizar una mejor visualización, las butacas están perfectamente escalonadas para que hasta el más bajito pueda disfrutar sin problema. Además, gracias a las nuevas tecnologías, hay equipos de proyección y sistemas de sonido envolvente que hacen indiferente la fila de butacas que elijas.

Por último, me hace mucha gracia cómo juegan con la luz del lugar. Un cine es prácticamente oscuro y el único brillo que hay es la gran pantalla. Esto obliga al espectador a tener el móvil apagado ya que la más mínima ráfaga de luz hace sentir que no debería estar ahí. Creo que no hay cosa que me dé más rabia que estar viendo una película y que alguien delante de mí tenga el brillo al máximo. Además, las luces no tienen solo una única función. Una vez terminada la cinta, las luces se encienden, invitándonos a salir y a volver a conectar con el exterior. Si alguna vez te has preguntado si hay escena post créditos, no hace falta buscar en internet, las mismas luces te dirán si debes esperar o no a los créditos finales.
En conclusión, ver películas desde casa está bien. No te tienes que desplazar, te sale más barato, y tienes una gran variedad para elegir. No obstante, tienes demasiadas distracciones que no te dejan disfrutar y envolverte en lo que mucha gente llama: La magia del cine.