Es increíble cómo las nuevas tecnologías han evolucionado drásticamente. En menos de 200 años, hemos conseguido avances tecnológicos inimaginables para las personas de hace dos siglos. Para la arquitectura, esto también ha sido muy beneficioso. ¿Quién me iba a decir que un programa tan complejo como AutoCAD iba a ser mi gran acompañante de vida para este trabajo?

Cuando era pequeño, ya tenía asumido que para ser arquitecto había que dibujar, y dibujar muy bien, un talento que pocos tenían. Pero gracias a los avances tecnológicos, no solo se ha conseguido darle oportunidades a más personas que tienen dificultades para dibujar, sino que también han aumentado su creatividad. Programas como la impresión 3D o la realidad virtual nos permiten contemplar cómo va a quedar un edificio incluso antes de construirlo.

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Sin duda alguna, las tecnologías son muy beneficiosas para la arquitectura. Sin embargo, no debemos olvidar el dibujo a mano. Este es una forma de lenguaje que no podemos dejar en el olvido, ya que es un entrenamiento crucial para desarrollarnos como arquitectos. Por suerte, la carrera es consciente de ello y, aunque sea de regañadientes, estamos obligados a hacer dibujos a mano alzada con los que podemos practicar y mejorar nuestra visión espacial.