EL SONIDO
Me ha pasado muchas veces que cuando me levanto con mucho sueño, estoy totalmente desubicado. Llego a un punto en el que no tengo ni idea de dónde estoy durmiendo hasta que escucho el sonido de fondo.
Por ejemplo, cuando me despierto en mi casa, suelo escuchar las pisadas de la gente que resuenan cuando los pies chocan con el parqué. Cuando estoy en mi piso de estudiante, escucho a los coches de fuera que pitan y hacen de alarma para todo el vecindario. O cuando duermo en casa de mi novia, se escuchan cada suspiro y movimiento de los vecinos de al lado.
Sea como sea, todos esos sonidos los puedo utilizar para ubicarme y darle forma a la arquitectura que me rodea. Esto es fácil de identificar cuando tienes los ojos cerrados, pero pongamos otros ejemplos de la vida cotidiana: Los centros comerciales tienen mil y un sonidos que se escuchan al entrar. Los parques también tienen sus propios sonidos, como el tobogán que desliza y los niños que juegan. Cada espacio tiene su sonido, y creas o no, estos difieren mucho en la atmósfera que crean y en tus estados de ánimo.
La iluminación, la ventilación y ahora el sonido son algunas de las pequeñas características en las que te tienes que fijar a la hora de construir un hogar. No puedes dejarlas de lado, ya que crean atracción y una acogedora atmósfera en la que vivir.
